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religión

La religión predominante en Cuba es el Cristianismo católico romano, pero también se toleran diferentes denominaciones protestantes tales como los evangélicos, adventistas, testigos de Jehová, metodistas, presbiterianos, etc. Paralelamente la santería, o regla de ocha, se ha establecido como religión reconocida. A principios de los 90, después de tres décadas de ateísmo de Estado, la sociedad cubana se había vuelto casi totalmente secularizada. La asistencia semanal a la iglesia en la isla de 11 millones de habitantes se estimaba en alrededor de 250.000 o alrededor del 2 % de la población (con una división incluso entre católicos y protestantes).​ Cuba tuvo menos sacerdotes por habitante que cualquier otro país de América Latina. Desde 1998 las restricciones han sido aliviadas y los desafíos por las instituciones del Estado al derecho a la creencia también se aliviaron, aunque la iglesia todavía enfrenta restricciones de comunicación escrita y electrónica y sólo puede aceptar donaciones de fuentes de financiación aprobadas por el Estado. La Iglesia católica se compone de la Conferencia Obispos Católicos de Cuba (COCC), liderada por Jaime Lucas Ortega y Alamino, Cardenal Arzobispo de La Habana. Cuenta con once diócesis, 56 pedidos de monjas y 24 órdenes de sacerdotes. La Conferencia Episcopal cubana ha sido muy crítica del embargo estadounidense contra Cuba y ha afirmado que toda la población ha sufrido de ella. La Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos ha sido influenciada por esto y ha argumentado que la comida y la medicina deben excluirse el embargo. En enero de 1998, el papa Juan Pablo II realizó una histórica visita a la isla, invitado por el Gobierno cubano y la Iglesia católica. Criticó el bloqueo estadounidense durante su visita. El 20 de octubre de 2008, la primera iglesia ortodoxa en Cuba abrió durante una ceremonia oficial a la que asistió Raúl Castro.

Foto: Yandry Fernández.
Misas y celebraciones religiosas en Cuba han sido suspendidas, reducidas o modificadas desde marzo de 2020 para prevenir el contagio del coronavirus. Sin embargo, los cubanos no han dejado de practicar su fe… y lo han hecho de diversas formas.
La Valdés cree que “Con el solo hecho de ser mujer gozamos de condiciones espirituales que nos aproximan al Creador de forma directa y sin tantos artilugios ni títulos ni ornamentación ritual. Y ese poder natural da miedo, por eso ha sido boicoteado, estigmatizado y subvalorado con cada medio posible».
Corazón Solidario es un proyecto de la iglesia católica en Santa Clara que atiende a pacientes con trastornos siquiátricos. Ante el desabastecimiento actual de productos de aseo personal y alimentos, han encontrado varias alternativas para no detener sus servicios.
El progresismo del papa Francisco recorta la zona de exclusión de la llamada minoría mayoritaria y la acerca a una iglesia en proceso de implosión demográfica. ¿Cómo reaccionan los distintos actores?
Desde 2008 en Cuba, se hizo visible el debate de dos posturas en pugna. La primera, encabezada por algunas iglesias, para desacreditar la llamada por ellos mismos “ideología de género” y la segunda, impulsada por la comunidad LGBTIQ+ y feministas a favor de los derechos sexuales, reproductivos y la diversidad de género.
El domingo 1 de diciembre a las 10 de la mañana Fernando Rodríguez lidera un grupo de cristianos que se ha reunido, como hace doce años, a leer la Biblia en el malecón habanero.
A pesar del todavía débil impacto del Islam en Cuba, mujeres musulmanas practican esta religión y defienden su identidad y su derecho.
Una pareja de jóvenes cubanas celebra su amor en la Iglesia de la Comunidad Metropolitana. Sus miembros se reunieron para bendecir esta unión entre dos mujeres que, a pesar de los rechazos familiares y sociales, han decidido vivir juntas.
Después de varios meses de un especial dinamismo en el campo religioso cubano (y de la intervención particular de algunos Obispos católicos), el 24 de octubre la Conferencia Episcopal se ha manifestado en pleno sobre el proceso de reforma constitucional en curso en el país.
El Viernes Santo une en penitencia, abstinencia y ayuno a la Iglesia católica para conmemorar la pasión de Jesucristo. Luego del triunfo de la Revolución los cubanos esperaron 53 años para disfrutar este día festivo. Solo en 2014 la celebración se convirtió de manera definitiva en receso laboral nacional.
El Estado cubano debería intervenir en el conflicto entre la Asociación Yoruba y las Iyanifás para proteger el derecho a la libertad religiosa de mujeres que se reconocen a sí mismas como sacerdotisas de Ifá.
El papa Francisco ha abierto una pequeña brecha en la infranqueable doctrina cristiana: es el primer sumo pontífice que reconoce a las personas homosexuales como parte de una familia y condena alto y claro la homofobia familiar.
Esta vez el equipo creativo de Xel2 enfoca su lente en los cada vez más numerosos mensajes de los fundamentalistas religiosos cubanos dispersos en redes sociales, que se manifiestan en contra de la comunidad LGTBIQ.
En el corazón turístico de La Habana está ubicada la mezquita Abdallah, donde se busca alimentar una espiritualidad extraña a las tradiciones de la Isla. A diferencia de otros grupos religiosos establecidos muchos años atrás en la nación caribeña, este carece de espacios que cubran necesidades propias: la carne halal (de animal sacrificado en nombre de Allah), la ropa adecuada, las alfombras de rezo, o incluso un cementerio para enterrar a los muertos según lo prescribe el Islam. Una nueva iniciativa intenta revertir esto.
«Hay muchos demonios en este país», dice el pastor Adrián Pose. En un templo protestante de La Habana, Pose asegura que, gracias al Espírito Santo, él cura a los enfermos, regenera úteros infértiles y expulsa el demonio de la homosexualidad de los cuerpos.
Dentro de la comunidad cristiana cubana y sus múltiples denominaciones, existen diversas posiciones en torno al matrimonio igualitario. Están quienes promueven un mensaje fundamentalista o mantienen una postura ambigua, y quienes protagonizan iniciativas inclusivas con las personas con identidades sexuales diversas.
Cada 8 de septiembre, cientos de personas hacen una peregrinación a una casona perdida en la zona de Ranchuelo para adorar a la Virgen de la Caridad del Cobre.
A través de cartas, homilías, publicaciones en redes sociales como Facebook y otras iniciativas, creyentes, sacerdotes y otros miembros de la Iglesia y la comunidad religiosa cubana han expresado su preocupación sobre asuntos críticos que aquejan actualmente a la sociedad cubana a todo lo largo de la isla.
El fundamentalismo religioso que han proliferado en Cuba tienen como una de sus causas la politización basada en valores extremistas o conservadores que domina el discurso y la práctica del gobierno en el país.
Es 8 de septiembre y la iglesia de la calle Buen Viaje, en Santa Clara, no cierra sus puertas durante todo el día. Vendedoras de velas, estampas y ofrendas salpican las escaleras del templo que usualmente organiza las procesiones más multitudinarias en honor a la Virgen de la Caridad del Cobre, Santa Patrona de Cuba.
Es más una actitud que un contenido.Actitud de rechazo: rechazo por la convicción de que se tiene toda la verdad y la única verdad, y por lo tanto todo lo demás no vale y es opuesto al avance de la verdad.
Jaime Ortega sabía lo que era: un sacerdote católico. Vivió desde esa condición persistente, y disfrutaba cada una de sus pequeñas victorias, que, acumuladas, se hacían grandes.
Más de 500 jóvenes católicos cubanos llegaron a Panamá para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud. Alrededor del 60 por ciento de los miembros de la delegación autofinanció su viaje al país centroamericano.
Cuando ninguna religión estuvo bien vista en Cuba, el Estado y el Partido se ocuparon de mantener vivos los conceptos de lo divino, inmortal y eterno. Actualmente, en un proceso de reforma constitucional, donde la sociedad comunista desaparece del proyecto, no sabemos si nos habla Dios o Iron Man.
La oposición de las iglesias al reconocimiento de los derechos de los colectivos LGBTIQ+ en la nueva Constitución cubana amenaza con impedir la materialización de una lucha de varios años.